Yo no prometí nunca un final, porque supongo que pensé que esto sería infinito. Porque decir adios no es nada fácil, y mucho menos si se trata de ti. ¿Sabes que? te voy a echar de menos, pero esto no cambia nada. Tú me has enseñado muchas cosas de las que te voy a estar agradecida siempre.
Hacerme sonreír se te daba bien y mucho más hacer que creyera por milésimas de segundo en mi misma, aunque solo fueran eso; milésimas de segundo.
Sería imposible contar cuantas lágrimas has llegado a secar de mis ojos. Tú. Siempre ahí. Que cuando lo necesitaba y cuando estaba hecha polvo llegabas, con tu jodida sonrisa a levantarme. Porque en eso consiste la amistad no? En que si caigo tu me ayudes a levantar, y que si te caes tú te ayudo yo. Sabes? Tampoco sería capaz de contar todas las sonrisas que has conseguido sacar de mi. Han sido tantas que son incontables. Y de los momentos que? Podría decir que han habido buenos y malos, pero yo me quedo con los buenos. Cuando pase el tiempo y mire atras, lo único que quiero ver son todas las cosas buenas que hemos llegado a vivir que me hagan recordar que nuestra amistad fue real, y que sobretodo no fué como todas las demás. Y aunque la vida a veces es así de hija de puta, y invente millones de caminos que hagan de la elección, la más dificil de mundo, y aunque haga que las personas lleguen y se marchen de tu lado con el paso del tiempo, hay que aferrarse a la decision que tomes. Por que por muchas ganas que tengas de que se queden a tu lado, hay cosas que nunca vuelven a ser las mismas, y aunque te esfuerzas en que lo sean no lo vas a conseguir. Porque no hay nada que permanezca igual para siempre.
Y me odio por decir todo esto, porque a cada palabra que escribo me siento un kilómetro mas lejos de ti.



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