miércoles, 14 de marzo de 2012

Algo tan sencillo como hacerte feliz

SARA-No se cuando me enamore de ti, ni cuanto porque no hay metros cúbicos ni litros para medir todo eso, pero si se por qué, porque cuando andas con catarro hueles a visvaporú, y por que tienes un hueco aquí entre el hombro y el pecho y cuando pongo la cabeza me siento en casa, y porque todas las fotos que tengo tuyas sales siempre sonriendo, en todas.
-Y tu ¿porque te enamoraste de mi?

AITOR -Yo no escogí enamorarme de ti. Pero la primera vez que te bese, nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo y fue increíble, y la hora exacta de ese beso eran las 12.10 y quite la pila del reloj, para que se quedase la hora detenida para siempre, parada. El minuto exacto en el que me besaste esta metido en un reloj para siempre y ya nunca se que hora es, pero me da igual, y desde entonces miro constantemente el reloj…


Una vez le preguntaron a Lewis Hain, un fotógrafo de guerra, por qué había elegido esa profesión. Él contestó que si pudiese contar con palabras todo lo que veía, no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos, que ciertos momentos de belleza, de desolación, de amor, y de egoísmo, estaban más allá de las palabras. Yo también lo creo, hay cosas que no podemos explicar con simples palabras. Cosas como seguir vivos, sentimientos como el amor y el compromiso, sensaciones como el volver a abrazar a un amigo…
Quizá Por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre, de decisiones que cambian el remedio y el rumbo de las cosas, de fotografías fijas guardadas en la memoria, que te recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir.

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