domingo, 14 de agosto de 2011


Seguramente, en un día como hoy tu estarías a mi lado, me habrías traído unsouvenir de tu último viaje y me hubieses enseñado las más de dos mil fotos que hiciste, en la tarde de ayer es probable que me hubieses traído ese chocolate con leche que tanto me gusta o me hubieses cantado alguna letra de aquel cancionero que encontramos tirado en un estrecho callejón. Quizás esta mañana hubieses venido a verme, pondrías cara de "¿me dejas pasar? Tengo ganas de besarte" y charlaríamos sobre las miles de cosas que nos quedaban por hacer como, por ejemplo, contar estrellas en la buhardilla de una casa aún no construida, visitar Praga, Viena y Budapest compartiendo mapa y brújula o ir al cine a ver peliculas enV. O. S. E - todo esto, evidentemente, entre otras muchas cosas-.
Pero eso no es posible. Porque no existes, porque sólo te he inventado y me encantaría ser tan ilusa como para creer que eres de verdad. Te busco en todos sitios y no consigo encontrarte... Una cuestión ronda ultimamente mi cabeza:

¿Ver para creer o creer para ver?


Texto sacado del blog Soy la P de Paris.


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